El Diario de Oier

Vivencias, hazañas e impresiones de un niño. Desde la cuna hasta que me canse.
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Dos semanas resumidas



Aunque mi aita sigue sin tener tiempo para escribir (o eso dice él), hoy me asegura que por lo menos un resumencillo de mis andanzas, va a ver la luz.

Así que empiezo. Veamos, no contaba nada sobre mí desde lo de las galletas, o sea, casi desde que volví del pueblo en Semana Santa.

Entre medias me puse malo y estuve tres días en casa con mi aitite y mi amama, que me cuidaron mucho, y con los que me lo pasé muy bien. A cambio, ellos hicieron algo de ejercicio, como levantamiento de pesas con forma de niño, 3000 obstáculos persiguiéndome por el pasillo, y recogimiento de objetos varios, lanzados por mí. Aunque dicho sea de paso, no les viene mal un poco de caña, que se me están poniendo fondones.

Bueno. Después de eso, vino el fin de semana en que hizo tan bueno, y en el que, como cosa más destacable, subí a Artxanda. Un monte que hay pegado a Bilbao, al que se puede subir en coche o en funicular. Y tiene, como atracción turística, unas bonitas vistas de la Villa, bares y restaurantes múltiples, y.... COLUMPIOS ;-)

Y en ellos estuve un buen rato (hasta me cansé y todo), jugando. Luego fuímos a un txakoli (leído chacolí), establecimiento hostelero, de los que hace cincuenta años todavía había muchos, y que ahora no queda casi ninguno. Mañana me explayaré más sobre los txakolis. El caso es que allí me dieron de comer mi comida, y luego un poco de queso y de morcillita asada que sacó mi aita para picar, que no sólo de purés y yogures vive el niño.

Entre semana, sin novedad. Guarderia, columpios y paseo si el tiempo lo permite, y a casa, a bañar, cenar y dormir. Y así llegamos a este último fin de semana, en que aparte del tiempo malo, malo, malo, que ha hecho, hay que desdtacar que mi amama me compró un Nemo de goma. Y es como el de verdad. Bueno, en realidad es Marlin, el aita de Nemo, porque Nemo era demasiado pequeño, amama dixit. Lo cual explica, que casi no sepa hablar (como yo) y casi solamente diga ¡Papá, papá! Toda la película (texto que he memorizado, y que puedo repetir a voluntad ;-)

Por último, el Domingo estuvimos con mis otros aitites, y con Iker y Jone. Y jugamos mucho y eso. Pero como todo lo bueno, el Domingo se acabó, y ayer me tocó ir a clase. Hoy estoy en casa de mi amama Begoña, porque tengo un poco de fiebre. Pero no creo que sea nada grave, aunque toso un poco, y casi fijo que me llevan donde el pediatra (alias Dr malvado), a que me mire. Ya veremos si me puedo escaquear.

El que espero que no se escaquee es mi aita. A ver si recupera la hermosa costumbre de la escritura.

Oier

2004-05-04, 01:00 | 0 comentarios

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