El Diario de Oier

Vivencias, hazañas e impresiones de un niño. Desde la cuna hasta que me canse.
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El finde en Asturias



¡Ay! Qué pena que ya se haya acabado. Pero es lo que tienen los fines de semana, que sólo duran dos días.

El tiempo acompañó, y me ha permitido, entre otras cosas, aprender una palabra nueva: Playa.

Llegamos el Viernes por la tarde a nuestra casita de aldea (por aquí las llamamos rurales), en un pueblito llamado Hontoria, a unos 10 Km de Llanes. Dejamos las cosas, y nos fuímos a una calita semi-salvaje, que estaba a un kilómetro de distancia. El agua estaba fría, pero allí me bañé, para estrenar mi periplo astur. La playa preciosa, por otro lado.

la playa de las huelgas

Y al borde de la playa, otra estampa típica. Hórreos.

Un hórreo típico

Luego, vuelta a la casa, cambio de ropa, y a cenar. Hay en el pueblo una restaurante-parrilla, donde me papeé unas croquetas, patatas y, yo no quise, pero mis aitas se comieron unas costillas, y unos chorizos criollos, que pa' qué. Por supuesto, regado todo ello con buena sidra, que para algo habíamos ido hasta allí.

Al día siguiente, fuímos a Poo (nada que ver con el osito Winnie), que tiene una playa en la que el mar entra por una garganta, y tienes que andar como 50 metros mar adentro si te quieres ahogar. Así que me pasé toda la mañana jugando en el agua.

En la playa de Poo

Por supuesto terminé hecho polvo. Tanto que no tenía ni hambre, aunque mis aitas se papearon una Lubina al horno con mu buena pinta, y no de esas de piscina. Vuelta a la casa, y siesta, que falta hacía.

Por la tarde, fuímos a Llanes city, a ver los cubos pintados que han dejado en el puerto, a pasear un poco, y a tomar un algo, comprar un queso de souvenir, y de paso encontrarnos con una compañera de mi ama que pasaba por ahí.

Los cubos pintados de Llanes y yo

Un tanto cansado, pero ya que está uno por ahí, pues no es cuestión de desaprovechar, ¿No?

Al día siguiente, snif, snif, como era Domingo, y el finde no tenía más días, pues tuvimos que dejar la casa. Nos fuímos hacia Cantabria, y paramos en Noja, que como buen lugar de costa, también tenía playa, aunque con bastante más gente. Otra ración de baños de mar, y a comer por ahí. Concretamete al mesón La Traina. En el barrio de Ancillo, saliendo de Argoños (cerquita de Noja, vaya). Yo, aunque estaba muy cansado, no hice ascos al jamón, ni al postre de chocolates que se pidió mi amatxu, aunque debo reconocer que estuve un tanto pesadito porque me caía de sueño, y en cuanto dejó de salir comida, me quedé dormido.

Y tan dormido, que ya desperté de la siesta en casa. O mejor dicho, me despertaron, porque estaba como un tronco.

Esta mañana, me llevaba mi amatxu a la guarde, y en un intento desesperado la he preguntado ¿Playa? Pero no. Hoy toca guarde. Vaya rollo. Y encima Lunes. Grrrr.

Oier

2004-06-28, 01:00 | 0 comentarios

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