El Diario de Oier

Vivencias, hazañas e impresiones de un niño. Desde la cuna hasta que me canse.
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Olentzero, Navidad y bautizo



Por ese orden. Acabamos de terminar de recoger todo el follón que se ha montado aquí por el bautizo de la hermana. Una pasada. Casi veinte personas, entre ellas tres niños en edad de correr, más la homenajeada, por supuesto.

Bueno, que empiezo por el final, y esto parece una peli de Tarantino. El 24 fuímos a cenar donde amama Begoña. Ya por la mañana habíamos ido a ver la llegada del Olentzero, que llega a Bilbao justo por la calle de mi amama. Y me saludó y todo, pero el torpe de mi aita, par cuando hizo la foto, ya se había girado :-(
A la noche vinieron, como todos los años, Iker y Jone, con sus progenitores, a la sazón mi izeko y mi osaba. Para empezar, recién nos trajo amama unas puntillitas para abrir el apetito, se fue la luz. Sí, sí, en toda la calle, no se veía nada de nada. La gente que todavía estaba en los bares protestó sonoramente, pero ni por esas. Casi una hora sin luz estuvimos. Menos mal, que amama es de otra época y estaba surtida de velas. Yo, como soy un tanto tecnófilo, las velas sólo las había visto en funcionamiento encima de una tarta, así que obré en consecuencia, y me puse a cantar el cumpleaños feliz (zorionak zuri, que decimos por aquí), y a soplar las velas con un éxito de público abrumador, se rieron todos un montón, pero yo seguí a lo mío, hasta que amama dijo que ya estaba bien de esperar, y que pasáramos todos al comedor, que por lo menos lo frío (su flamante cocina nueva es una vitrocerámica eléctrica), lo podíamos ir comiendo.

Al final llegó la luz y amama salió a toda pastilla a la cocina para hacer unos fritos, antes de que se fuera otra vez la luz, que aquello no se sabía si iba a durar. El caso es que justo después de los fritos, llegó Olentzero. No le vimos, pero oímos ruidos en el balcón, y cuando salimos estaba repleto de regalos. Parecía aquello el Toys’r’us al completo. No voy a entrar en detalles.

Sólo decir que a mí me ha caído un garage de estos con rampas para los coches, un balón de Nike superchulo, a mi tamaño, unas zapatillas también Nike, creo que es algún tipo de indirectas, pero a mí me sigue gustando tirar los balones con la mano, una alfombra de números de goma, que se puede o jugar encima, o sacar todos los números y tirarlos por ahí. Bueno, y más cosas. Un cuento, unas zapatillas de casa, y otras cosas que no recuerdo.
Como os podéis imaginar, con la emoción de los regalos y eso, nos olvidamos de seguir comiendo. Y luego mi amama se enfadó porque le había sobrado todo y a ver qué iba a hacer con ello. Pues comerlo al día siguiente, ¿No es eso lo que se hace el día de Navidad?

En fin, el caso es que nos dieron las mil con los regalos, la hermana que no se dormía, y a fastidiarme yo. Todos a casa, y a la cama.

Día 2.

Me levanto, mejor dicho me despiertan, y... ¡Había venido el Olentzero! Ole, ole y ole. Más regalos. Esta vez una pizarra para dibujar con agua y un cuento para pintar. Nos vamos.

Jamada en casa de amama Marisa. Y, curiosamente también había pasado Olentzero, trabajador incansable él. Esta vez me deja un set de muñecos de Nemo, un pulpito (polviño en galego) de peluche, también de Nemo, un Lego de una granja, con un montón de animales y un cucurucho lleno de chuches. ¿Qué pasa, que tengo que andar peregrinando por las casas para conseguir el pack completo de Olentzero? Que lo deje todo en el mismo sitio, y se ahorra los portes.

A casa, cenar y a la cama.

Día 3.

El día del bautizo. Mis aitas corriendo por toda la casa, que si saca platos cubiertos y copas; que si vete a por pan, pasteles y los canapés; que si ahora baños de todos; que si tomas de la hermanas y mi desayuno; que si vístete, que si venga que no llegamos... A la 1 ha empezado la misa, que me ha aburrido enseguida, pero como no me dejaban irme, pues a aguantar. Y ha llegado el momento en que le han echado el agua a la hermana por encima, y nos han dado una vela. Luego otro rato de cánticos y charla incongruente dando gracias a todos los santos, un número con un pan redondo, y se acabó. Bastante aburrido.

Después de saludar a toda la familia, hemos ido a casa y nos hemos puesto las botas, como si no hubiésemos comido en días. Entre el papeo y jugar con los primos se me ha pasado el tiempo. Luego se han ido todos en un tiempo muerto entre granizada y granizada, y aquí me he puesto a escribir. Agotador ¿No?

Os dejo que me voy a echar un sueñecito. Con esto teneis lectura para rato.

¿Hasta el año que viene? Veremos. Felices fiestas de todos modos.

Oier

2004-12-26, 01:00 | 2 comentarios

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1
De: deltasone Fecha: 2006-04-17 14:14

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Comentarios

1
De: Iria (agardando polos Reis Magos) Fecha: 2004-12-27 00:31

Oye, Oier, que los pulpos gallegos son polbos, con b. Con v creo que significa otra cosa, pero de eso tú y yo tenemos que aparentar que no entendemos nada.



2
De: Oier Fecha: 2004-12-30 07:13

Pero con v es muucho más divertido ;-))




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