El Diario de Oier

Vivencias, hazañas e impresiones de un niño. Desde la cuna hasta que me canse.
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Leyes restrictivas



Últimamente, ignoro el por qué, prácticamente todas las semanas, sale a la luz algún tipo de ley, que restringe las libertades de los ciudadanos, en pro, dicen, de una mejor seguridad y/o salud.

A las tan sufridas reglas para volar (nada de líquidos, los componentes electrónicos rigurosamente escaneados, etc.), o la controvertida ley del tabaco (que está volviendo locos a los hosteleros del país, por no hablar de la obligación de gestionar a quién se le abre la máquina del tabaco, y a quién no), se unen ahora iniciativas como la ley anti alcohol, o las leyes pro-SGAE (o anti principio de inocencia).

Sobre la ley antialcohol (se puede ver la nota de presa del Ministerio aquí, sólo decir que tal y como está articulada, es una cagada. A ver, señores del ministerio, lean lo que han escrito, y se darán cuenta, o no, de las incongruencias que cometen, y lo exagerado de algunas sanciones. Por ejemplo, y copio-pego de su nota de prensa "se prohíbe el consumo de alcohol por menores en las vías y zonas públicas y en cualquier tipo de establecimiento de acceso público". ¿Adios a las terrazas? ¿A los chiringuitos playeros?

"Además, se prohíbe la venta y el consumo de alcohol a cualquier persona (no sólo menores) [...] instalaciones deportivas, recreativas o de esparcimiento durante el horario en el que se permita la entrada a menores; [...] y en cualquier otro lugar donde se realicen actividades dirigidas a menores". O sea, que eso de tomarse una cervecita en, por ejemplo, un parque de atracciones, o la cafetería de la piscina, nada, de nada.

"La edad mínima para poder comprar y vender alcohol, que se fija en los 18 años". Nada de hijos menores, ayudando a sus padres en el negocio familiar, o chavales de 16, edad legal para trabajar, sacándose un extra en bares de copas.

"No podrán emitirse anuncios de cualquier tipo de bebida alcohólica entre las 6 de la mañana y las 22 horas, tanto en televisión como en radio". Pero los niños podemos ver cuerpos mutilados en los telediarios, insultos y lenguaje inapropiado, en los programas "del corazón", o películas bélicas, o peor aún, basadas en hechos reales", pero, no podemos ver un anuncio de cerveza.

Se prohíbe "la instalación de carteles u otro tipo de soportes a una distancia inferior a 500 metros lineales de centros educativos o de atención a menores". Vamos, en casi ninguna parte.

Y para terminar, un padre que deje brindar con champán a su hijo de 17 años, puede tener que pagar una multa de entre 10.001 hasta 600.000 euros.

Ya están reculando los políticos, y el mismísimo presidente ZP promete consenso.

En cuanto a las leyes antipiratería, ¿Por qué es peor, hacer una copia de un original, o incluso de otra copia, que sustraerlo de una tienda? ¿Por qué nos cobran un canon por si acaso copiamos una peli o un disco, con copyright? ¿No nos legitima eso a copiarlos? Tendiendo en cuenta que en una tienda, un CD viene a costar, de estreno, unos 18 , nos sale a menos de 2 cada canción. Si se restan los gastos de impresión del CD, los de maquetación de la carátula y su impresión, los del propio soporte, más la caja, el transporte y los márgenes para productores, distribuidores y vendedores, ¿En cuanto se nos queda el precio real de una canción? En unos pocos céntimos.

Si tenemos en cuenta que bajarse una canción, no es robarla, si no hacer una copia, con lo cual el original sigue ahí, ¿En cuánto puede valorarse esa acción? Ahora reflexionen sobre lo desproporcionado de la sanción.

Ahora ya me he quedado a gusto ;-)

2007-02-08, 16:28 | 0 comentarios

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